Hay una cifra que circula por internet desde hace años: que el 70 % de los ganadores de la lotería se queda en la ruina a los pocos años. Casi siempre se le atribuye a la Fundación Nacional para la Educación Financiera de Estados Unidos, conocida por sus siglas en inglés, NEFE. El problema es que la propia NEFE la desmintió en 2018.
Según su aclaración, ese número no sale de ninguna investigación suya ni lo pueden confirmar. Creen que lo dijo uno de los participantes en una mesa de expertos que organizaron en 2001, por su cuenta y sin verificarlo. De tanto repetirse, la cifra quedó viviendo en internet como si fuera un estudio.
Empezamos por ahí porque este artículo va de casos reales, y lo primero es separar lo comprobado de lo que se repite.
Lo que sí midieron los economistas
Hay un estudio serio sobre el tema, publicado en 2011 en la revista Review of Economics and Statistics por Scott Hankins, Mark Hoekstra y Paige Marta Skiba. Tomaron a los ganadores del Fantasy 5 de la Lotería de la Florida entre abril de 1993 y noviembre de 2002, todos los que cobraron más de 600 dólares, casi 35,000 personas, y los cruzaron con los registros de quiebra.
Compararon a los que ganaron entre 50,000 y 150,000 dólares con los que ganaron menos de 10,000. Los del premio mediano se declararon en quiebra menos que los otros justo después de cobrar. Pero entre tres y cinco años más tarde, la probabilidad de que lo hicieran era un 50 % mayor. El premio no evitó la quiebra; la aplazó. Y los que terminaron quebrados tenían deudas y bienes parecidos a los de los ganadores chiquitos, como si el dinero no hubiera pasado por ahí.
La investigadora Paige Marta Skiba, de la Universidad Vanderbilt, lo resumió así cuando presentaron el trabajo: ganar la lotería «pareció ayudar poco a los ganadores a aliviar sus deudas» (traducción nuestra). En su lectura, algunos usaron el premio para correr riesgos mayores o comprar lujos, y otros sencillamente no sabían manejar tanto dinero junto.
Ojo con lo que el estudio no dice. No dice que la mayoría se arruina. Habla de un grupo concreto, con premios medianos, en un estado y en unos años determinados. Es una pista, no una sentencia para todo el que gane.
Bud Post: dieciséis millones y una pensión de 450 dólares
William «Bud» Post III ganó 16.2 millones de dólares en la lotería de Pensilvania en 1988. Casi todo lo que sigue sale de su obituario, que The Seattle Times publicó el 22 de enero de 2006.
El día que compró el boleto estaba cobrando una pensión por discapacidad y tenía 2.46 dólares en el banco. Empeñó un anillo por 40 dólares y con eso se compraron 40 boletos. Uno pegó. El premio se pagaba en 26 cuotas anuales de 497,953.47 dólares.
En las dos semanas después de cobrar la primera, gastó más de 300,000. Compró una licencia para vender licor, el arrendamiento de un restaurante en la Florida para un hermano y una hermana, un negocio de carros usados para otro hermano y una avioneta de dos motores, sin tener licencia de piloto. A los tres meses debía medio millón.
Lo que siguió fue peor. Su antigua casera, que le había comprado los boletos, lo demandó diciendo que habían quedado en repartir el premio, y un juez le dio la razón: le correspondía un tercio. Un hermano intentó contratar a alguien para matarlo a él y a su esposa. Él mismo terminó condenado por disparar una escopeta contra un hombre que fue a cobrarle una deuda.
En 1996 vendió su mansión por 65,000 dólares y subastó las 17 cuotas que le quedaban. Al año siguiente ya se había gastado casi todo lo que sacó de ahí. Después de pasar por la cárcel, según se publicó, vivía de un cheque de discapacidad de 450 dólares al mes. Murió el 15 de enero de 2006, a los 66 años. En 1993 había dicho que nadie se imagina «las pesadillas que salen de todos lados» cuando uno gana (la traducción es nuestra).
Jack Whittaker: el que ya era rico
El caso de Andrew Jackson «Jack» Whittaker rompe la idea de que solo se arruina el que no sabía de dinero. Según la Enciclopedia de West Virginia, era un contratista que ya tenía fortuna por sus negocios cuando ganó 314.9 millones en el Powerball el día de Navidad de 2002, en ese momento el premio mayor más grande ganado con un solo boleto en Estados Unidos, según la televisora WCHS. Escogió el efectivo: 113,386,407.77 dólares.
Dio mucho a la caridad, entre otros a congregaciones de la Iglesia de Dios de los condados de Putnam y Summers, y creó una fundación con su nombre. Pero la atención que le cayó encima no paró. En 2003 le robaron, aunque fuera por un tiempo, 545,000 dólares frente a un club de baile de la zona de Charleston, y después vinieron otros robos en sus vehículos, su oficina y su casa. Tuvo cargos y arrestos. Lo demandaron varias veces.
Su nieta murió en 2004. Su hija, la madre de la muchacha, en 2009. Se divorció en 2011, se mudó a Virginia y en 2016 su casa se quemó. Murió el 27 de junio de 2020, a los 73 años. La misma enciclopedia recoge que varias veces dijo que ojalá hubiera roto el boleto, y que en 2007 le contó a ABC News que había perdido casi todo lo que quería en la vida. No hablaba de dinero.
Lo que tienen en común
Lo de Post y lo de Whittaker no se explica solo con el gasto. A los dos les cayó encima gente: familiares, demandas, ladrones. Y en los dos casos todo el mundo sabía quién había ganado.
Eso no es un detalle menor. Powerball explica que cada estado tiene su propia ley sobre el anonimato: unos están obligados a dar el nombre, la ciudad y el monto a quien lo pida, y otros permiten cobrar a través de un fideicomiso u otra entidad para que el nombre no salga. Mega Millions, por su parte, aconseja firmar el boleto por detrás apenas se compra, porque uno sin firmar lo puede cobrar cualquiera que lo tenga.
Aquí las reglas son otras, pero la idea sirve igual. Antes de cobrar un premio grande conviene saber cuánto se queda el fisco, cosa que explicamos en impuestos a los premios de lotería, y tener claro el paso a paso de cómo cobrar un premio en RD. Y mientras menos gente sepa, mejor.
La otra cara es la de quien juega sin ganar y cada vez juega más. Si eso está pasando en tu casa, en nuestra guía de juego responsable están las señales y los lugares donde pedir ayuda.
Bud Post lo dijo de otra forma cuando subastó lo que le quedaba: quería que la gente lo dejara tranquilo.
Fuentes: NEFE, aclaración sobre la cifra del 70 % (2018) · Hankins, Hoekstra y Skiba, Review of Economics and Statistics (2011), resumen · Universidad Vanderbilt, presentación del estudio · obituario de William Post III en The Seattle Times (22 de enero de 2006) · e-WV, Enciclopedia de West Virginia, Jack Whittaker · WCHS, muerte de Jack Whittaker · preguntas frecuentes de Powerball · preguntas frecuentes de Mega Millions
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