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Aquí pasa siempre lo mismo. Alguien amanece contando un sueño, lo suelta en la casa, y la abuela le da el número sin pensarlo, como quien da la hora. Va a la banca, lo repite, y el que está detrás del mostrador le dice otro. Los dos lo dicen con la misma seguridad. Los dos lo aprendieron de alguien. Y ninguno de los dos está inventando.
La respuesta corta es que la tabla de los sueños nunca tuvo un libro oficial. La larga es más interesante, y explica cosas que uno da por sentadas.
Esto no empezó aquí
La costumbre de ponerle número a lo que uno ve dormido tiene un origen que se puede fechar: llegó al Caribe con los trabajadores chinos que empezaron a desembarcar en Cuba en 1847, casi todos del sur de China, de la zona de Cantón. Traían de su tierra una lotería popular, y allá le quedó el nombre de charada.
Conviene decirlo claro, porque se confunde: esa palabra es de allá, no de aquí. En República Dominicana nunca se le ha dicho así. Aquí se dice la tabla, el número del sueño, o sencillamente los sueños. Si alguna vez lees «charada» en un sitio que habla de las bancas dominicanas, lo más probable es que quien lo escribió no sea de aquí.
Aquella primera lotería era corta: treinta y seis figuras, casi todas animales. Ya entrado el siglo veinte la estiraron hasta cien y le metieron lo de la calle: oficios, santos, cosas de la casa. Y de ahí cruzó. No en un barco con un libro adentro, sino de boca en boca, entre gente que iba y venía por el Caribe. Cada isla la recibió, la acomodó a lo suyo y la siguió pasando igual: hablando.
Y por eso la de aquí no es la de allá
Esto no es una idea bonita, se puede comprobar número por número. En la tabla que se usa en las bancas dominicanas el pescado es el 19. En la cubana, el pescado grande es el 10 y el chiquito el 18 — y en la nuestra el 10 es el cañón y el 18 es la sangre. Con el ratón pasa igual: aquí la rata carga el 89, mientras que en la cubana el ratón es el 29, que en la nuestra es el espejo.
O sea que no son dos versiones de la misma lista. Son dos listas distintas que se parecen porque salieron del mismo tronco. Por eso, cuando alguien busca su sueño en internet y le sale un número que no le suena, muchas veces no está equivocado: está leyendo la tabla del país de al lado.
Y por eso también cambia de casa en casa
Todo lo que se transmite hablando cambia. Con los sueños pasó lo mismo que con los apodos y con las recetas de la abuela: como nadie los escribió de manera oficial, cada región se quedó con su versión, y dentro de cada región cada familia se quedó con la suya.
Hay más. El sueño mismo casi nunca es una sola cosa. Ver a un difunto no es lo mismo que soñar que un difunto le habla a uno, ni que soñar con un velorio lleno de gente; y en la tabla esas tres cosas no van en la misma casilla. Quien te da el número está interpretando, no leyendo una lista. Por eso dos personas honestas te dan dos respuestas del mismo sueño.
En mi casa la que da los números es que cuida a mi niño, y los da sin dudar. Si sueña de madrugada juega todo el día comenzando con una lotería, si se sueña cuando duerme en la tarde, sabe en cual lotería jugar. Tiene personas que cuando sueña con ellos dice que son seguros, y la verdad es que acierta mucho. También juega en base a fechas y aniversario de personajes, terremotos, etc… Le da seguimiento a los números y sabe cuales salieron en cada lotería todos los días.
Cuál es la que usamos aquí
En Orejita tenemos la tabla escrita completa, del cero al noventa y nueve, con lo que carga cada número y los sueños que la gente le asocia. Es la que más se repite en lo que se oye por aquí, y cuando un sueño tiene lectura distinta en la cubana lo decimos en la misma página, para que nadie se confunda.
Y si en tu casa toda la vida se dijo otra cosa, tu versión no está mala. Esto no tiene una autoridad que lo certifique. Tiene costumbre, que es otra cosa y a veces pesa más.
Lo que es y lo que no es
Es tradición y es cultura. Es una manera bonita de contar lo que uno soñó, y de que la gente mayor tenga algo que enseñarle a la más joven. Es, además, un pedazo de la historia del Caribe: una lotería china que se hizo cubana y terminó teniendo su propia versión dominicana, sin que nadie lo planificara.
Lo que no es, es un método. Ningún número sale más por haberlo soñado, y cada sorteo empieza de cero, sin memoria de lo que pasó antes. Quien te diga lo contrario te está vendiendo algo. Aquí esto está por lo que vale de verdad, que es lo que significa para la gente.
La tabla completa, sueño por sueño, está en Los números de los sueños. Y si lo que buscabas era el sueño con un difunto, que es de los que más se preguntan, tiene su propia página: soñar con muertos. Si el tuyo no aparece o el número que sabes es otro, escríbenos: esta lista se armó oyendo, y así mismo es que se corrige.
Director editorial de Remolacha.net y creador de Orejita.com. Supervisa que cada dato del sitio salga de su fuente oficial: las loterías, el Banco Central, el MICM y las demás instituciones. ¿Viste un error? Escríbele a rafael@orejita.com y se corrige.
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