Ulises Heureaux, Lilís: cómo gobernó y cómo cayó en Moca

Martes 20 de octubre de 2026

Portada de Orejita con la pregunta por qué Lilís fue a Moca a quemar billetes, sobre la dictadura y la muerte de Ulises Heureaux

Durante dos generaciones, en este país se dijo «los tiempos de Lilís» para hablar de una época entera. El historiador Roberto Cassá lo explica en un texto que cita Mu-Kien Adriana Sang en la Historia general del pueblo dominicano: las dos últimas décadas del siglo XIX quedaron con ese nombre para todos, del campesino al comerciante. Este es el hombre detrás del apodo, cómo mandó y cómo terminó una tarde de julio en Moca.

Un origen que ni sus enemigos pudieron aclarar

Ulises Heureaux es, para la Academia Dominicana de la Historia, el «dictador puertoplateño». Pero su infancia está llena de huecos. Sang cita a uno de sus grandes enemigos, Juan Vicente Flores, que admitía no saber dónde nació: unos decían Puerto Plata y otros Saint Thomas. Lo que sí repiten las fuentes es que era hijo de un padre haitiano y de una madre de Saint Thomas. Ni siquiera el apellido de ella está claro: unos autores escriben Level y el historiador Emilio Rodríguez Demorizi, Lebert.

Se crio en la casa de una francesa a la que llamaban Mademoiselle Rose, donde hacía trabajos de toda clase. Allí aprendió bien el inglés y el francés, cosa que le sirvió años después en la política.

¿Y el apodo? La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en su estudio sobre el país, explica que «Lilís» salió de una pronunciación popular, mal dicha, de su nombre de pila.

De lugarteniente de Luperón a presidente

Heureaux peleó en la Restauración como lugarteniente de Gregorio Luperón, el gran jefe azul. Sang lo dice sin rodeos: subió bajo la tutela de Luperón y entendió temprano que, para mandar él, tenía que debilitar a su padrino.

  • 1880: ministro de Interior y Policía en el gobierno de Fernando Arturo de Meriño. Según la Biblioteca del Congreso, pesaba más en el gabinete que el propio presidente.
  • 1 de septiembre de 1882: asume la presidencia por dos años.
  • 1884: apoya a Francisco Gregorio Billini. Le aseguró a Luperón que respaldaría a otro candidato, pero hizo rellenar urnas para que ganara Billini. Billini renunció el 16 de mayo de 1885.
  • 1886: gana contra Casimiro N. de Moya entre denuncias de fraude. Moya se alzó en armas y Heureaux lo derrotó; la toma de posesión se atrasó cuatro meses.
  • 1888: se enfrenta al mismo Luperón. Sus agentes persiguen a los luperonistas, Luperón se retira y se va al exilio. Para Sang, ahí comenzó la dictadura.

A partir de entonces no soltó el poder. Sang anota que reformó la Constitución dos veces, en 1887 y en 1896, siempre con la reelección como motivo. La primera reforma alargó el período de dos a cuatro años.

Cómo gobernaba: con sueldos, con un código y con miedo

Sang describe dos maneras de dominar: la sutil y la represiva.

La sutil era la «plantilla». Gente que recibía entre 10 y 30 pesos al mes del Gobierno y que, a cambio, daba lealtad e información sobre cualquier conspiración. También sumó a antiguos adversarios a su gabinete: hizo canciller a Ignacio María González, que había encabezado el Partido Verde, y metió en el Gobierno a azules como Federico Lithgow.

La represiva tenía hasta manual. El llamado Código Telegráfico, que sus adversarios bautizaron como «Código de la Muerte», tenía 3,034 palabras: 1,296 para indicar acciones, desde pedir dinero a un comerciante hasta fusilar, y 1,738 para nombrar personas y lugares sin decirlos. Con eso, cualquier colaborador en cualquier pueblo le mandaba sus pesquisas por telégrafo y él se enteraba al instante.

No perdonaba ni a los suyos. Sang cuenta que en 1893 mandó a matar al general Ramón Castillo, antiguo aliado, por negarse a fusilar a Isidro Pereyra. En una carta a un subalterno, que Sang reproduce, dejó una frase de cuatro palabras: «Primero muerto que escapado».

Mientras tanto, el país cambiaba. En 1887 se inauguró el ferrocarril entre Sánchez y La Vega, primer tramo del proyecto que debía unir Samaná con Santiago. Se tendieron líneas de telégrafo y en 1890 se instalaron los cables del alumbrado eléctrico en la capital. Crecían los ingenios de azúcar, y Heureaux aparecía como accionista de un montón de empresas, de la fábrica de jabón a los muelles.

La deuda y las papeletas de Lilís

Todo eso se pagaba con préstamos. Primero con la compañía Westendorp y luego con la San Domingo Improvement Company, de Estados Unidos, que llegó a manejar las aduanas para cobrarse.

Cuando el dinero no alcanzó, el Gobierno imprimió billetes sin respaldo. El Banco Central, en su publicación sobre la historia del papel moneda, explica que esas emisiones, conocidas como las «papeletas de Lilís», llevaron a una situación caótica a partir de 1896. Los precios se dispararon y el comercio rechazó los billetes. Si quieres entender por qué imprimir dinero sin respaldo dispara los precios, lo explicamos en nuestra página sobre la inflación.

La oposición se juntó en el Cibao, donde los tabaqueros cargaban con una política que favorecía al azúcar de Santo Domingo y San Pedro de Macorís. En Puerto Rico, Horacio Vásquez fundó una junta de jóvenes revolucionarios con Federico Velázquez y Ramón Cáceres. En mayo de 1898, Juan Isidro Jimenes intentó una invasión en el vapor Fanita por Monte Cristi, y el mismo Heureaux la deshizo.

La tarde del 26 de julio de 1899 en Moca

En julio de 1899, presionado por las quejas, Heureaux salió de gira para quemar en público las papeletas rechazadas. Pasó por Sánchez, quemó billetes en el parque de La Vega y siguió a Moca.

El 26 de julio, en Moca, lo mataron a tiros. Quiénes dispararon depende de la fuente, y vale la pena decirlo:

  • La Biblioteca del Congreso atribuye el disparo mortal a Ramón Cáceres.
  • Sang nombra entre los atacantes a Horacio Vásquez, Jacobito de Lara y Ramón Cáceres.
  • El Museo 26 de Julio de Moca, según Diario Libre, cuenta que Jacobito, de 17 años e hijo de un compadre del presidente, disparó primero desde una ventana y lo hirió; que Lilís respondió y mató sin querer a un anciano que pasaba, y que entonces Cáceres le disparó cuatro veces.

Ese museo ocupa la antigua casa de don Jacobo de Lara y abrió en abril de 2015. Moca es la cabecera de Espaillat; el clima de Espaillat te dice cómo está el día si piensas ir.

Lo que dejó

La Biblioteca del Congreso resume la herencia de Heureaux en dos cosas: deuda e inestabilidad. En los seis años siguientes hubo cuatro revueltas y cinco presidentes, y el Banco Central traza el camino desde aquella bancarrota hasta las aduanas en manos estadounidenses y la ocupación militar de 1916.

Cáceres, el hombre de Moca, llegó a presidente y murió asesinado el 19 de noviembre de 1911. Y en Puerto Plata, la ciudad que lo cuenta como hijo, su niñez sigue siendo la página más oscura de la historia.

Fuentes: Mu-Kien Adriana Sang, «Ulises Heureaux, el dictador de la modernidad positivista», Historia general del pueblo dominicano, tomo IV, Academia Dominicana de la Historia (2019), págs. 125-152 · Biblioteca del Congreso de EE. UU., Dominican Republic and Haiti: Country Studies (2001) · Academia Dominicana de la Historia, presentación de Hombres de la Restauración (1998) · Banco Central de la República Dominicana, El Banco Central y sus emisiones de papel moneda · Diario Libre, Museo 26 de Julio (julio de 2026)

Por Rafael Vásquez (Percha)

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