El 18 de marzo de 1861, en la explanada de la Catedral de Santo Domingo, el presidente Pedro Santana proclamó que la República Dominicana dejaba de serlo para volver a ser parte de la Corona española. Tenía diecisiete años de independencia. La anexión duró poco más de cuatro y terminó en una guerra. Lo que más cuesta explicar en clase no es cómo pasó, sino por qué un hombre que había peleado contra Haití en 1844 entregó el país a otra potencia.
Quién era Santana en 1861
Para este artículo me apoyo sobre todo en un libro que publicó el Archivo General de la Nación en 2023: Dominicana, la anexión frustrada (1861-1865), del militar español Luis Alejandre Sintes, con una presentación crítica del historiador Raymundo González. Es útil justamente porque mira los hechos desde los archivos militares de España.
Según ese libro, Pedro Santana Familias era originario de Hincha, un pueblo de la frontera que hoy pertenece a Haití, y se mudó casi niño con su familia a El Seibo. Su prestigio militar nació en las batallas contra Haití: Azua en 1844, El Número y Las Carreras en 1849. Fue presidente varias veces, y en 1858 volvió al poder después de un golpe contra el presidente José Desiderio Valverde.
Por qué pasó: las razones de un lado y del otro
No fue una idea de un día. Raymundo González, en la presentación del libro, resume la tesis del autor: desde al menos 1843 hubo dirigentes dominicanos buscando un protectorado o una anexión, a cambio de cesiones de territorio u otras ventajas. Para Alejandre Sintes, el fundamento de fondo era la amenaza militar de Haití. González cita la expresión del historiador alemán Julio Detlev Peukert: un «anhelo de dependencia» de los dirigentes, que desconfiaban de la capacidad del pueblo para sostener la independencia.
Los intentos se repitieron. En 1846 Santana mandó a Madrid una misión con Buenaventura Báez, que estuvo quince meses y casi no la recibieron. En 1854 envió a Ramón Mella a España, también sin éxito, y ese mismo año ofreció a Estados Unidos la bahía y la península de Samaná. España reconoció finalmente a la República en un tratado firmado el 18 de febrero de 1855.
Del lado español, el cálculo era otro. Según el libro del AGN, tener la parte este de La Española ayudaba a asegurar Cuba y Puerto Rico frente a la expansión de Estados Unidos. El historiador Agustín Sánchez Andrés, en un artículo de la revista Tzintzun, añade que las autoridades españolas en las Antillas aprovecharon que Washington estaba paralizado por la víspera de su guerra civil, y que Madrid se aseguró antes el visto bueno de Francia e Inglaterra.
Los pasos finales están fechados. En 1859 el general Felipe Alfau, hombre de confianza de Santana, presentó en España nuevas propuestas de protectorado. El 27 de abril de 1860 Santana le escribió a la reina Isabel II declarando sus intenciones. Y el 8 de diciembre de 1860 el jefe del gobierno español, Leopoldo O’Donnell, le escribió al capitán general de Cuba, Francisco Serrano, una condición que lo dice todo: el acto tenía que «ser y aparecer completamente espontáneo», para dejar a salvo la responsabilidad moral de España.
El 18 de marzo y lo que prometió España
Santana lo cumplió al pie de la letra. El libro del AGN subraya que en la explanada no había tropas españolas formadas; en la isla solo estaba la dotación de un vapor español en visita de cortesía. La Academia Dominicana de la Historia, en su mensaje de agosto de 2021, habla de una «falsa espontaneidad popular». Si caminas por la Ciudad Colonial, la explanada de la Catedral es el lugar.
El 19 de mayo de 1861 la reina firmó en Aranjuez el real decreto que aceptaba la anexión. A Santana lo hicieron teniente general del ejército español y le dieron el título de marqués de Las Carreras.
Según la Academia, España había ofrecido no establecer la esclavitud, amortizar en buenos términos el papel moneda, reconocer los actos jurídicos, respetar los grados militares, abrir escuelas, construir caminos y permitir la libertad de imprenta, entre otras cosas. La Academia sostiene que España no cumplió, y pone un ejemplo concreto: subió los impuestos de exportación, lo que golpeó al tabaco del Cibao en beneficio del que se producía en Cuba.
Lo que provocó: protestas, fusilamientos y guerra
La resistencia empezó enseguida. Esta es la cronología que da el libro del AGN:
- 2 de mayo de 1861. Protestas en Moca, con la toma de su fortaleza. Santana mandó fusilar a varios de los alzados, entre ellos el coronel José Contreras. Moca es hoy la cabecera de la provincia Espaillat.
- Junio de 1861. Francisco del Rosario Sánchez entró desde Haití con una pequeña expedición. Lo fusilaron el 4 de julio. El libro del AGN dice que en El Cercado; la Academia Dominicana de la Historia, en su mensaje de 2023, dice que lo juzgaron y fusilaron en el cementerio de San Juan.
- Enero de 1862. Santana presentó su dimisión como capitán general, que se hizo efectiva en junio.
- 21 de febrero de 1863. Primer levantamiento en la frontera. Los cabecillas fueron fusilados el 17 de abril, y la amnistía de la reina llegó el 27 de mayo, tarde para ellos.
- 16 de agosto de 1863. En Capotillo empezó el levantamiento que se convirtió en la Guerra de la Restauración, hoy fiesta nacional que aparece en nuestro calendario de feriados.
- 14 de junio de 1864. Murió Santana, días después de pedir su relevo por enfermedad.
Cómo terminó y cuánto costó
En España, el cambio de gobierno de septiembre de 1864, con Ramón Narváez, cambió también la política. El 7 de enero de 1865 Narváez llevó a las Cortes el proyecto de ley de abandono, que se aprobó a finales de abril. El historiador Luis Alfonso Escolano Giménez, en la revista Clío, explica que un real decreto del 1 de mayo de 1865 derogó el de 1861.
Con la fecha de salida hay que tener cuidado. El libro del AGN dice que el grueso de las tropas salió el 11 de julio de 1865, y que ese día, a las siete y media de la mañana, embarcó el capitán general José de la Gándara, el último en irse. La Academia Dominicana de la Historia habla de la salida de las tropas y funcionarios españoles el 26 de julio de 1865. Pon las dos si te lo preguntan.
El costo humano fue enorme. Un documento del Ministerio de la Guerra español que cita el libro del AGN, con datos cerrados en marzo de 1865, contaba 29,292 hombres en el ejército de operaciones de Santo Domingo y 5,997 muertos entre las tropas destinadas a la campaña y a las guarniciones de Cuba y Puerto Rico. Las bajas dominicanas, reconoce el autor, son mucho más difíciles de contar.
Raymundo González lo resume citando al propio Alejandre Sintes: fue una guerra con trazas de guerra colonial y de guerra civil a la vez. El libro muestra a dominicanos en los dos bandos.
Santana quiso que pareciera que el pueblo lo pedía. Dos años después, el pueblo le contestó en Capotillo.
Fuentes: Luis Alejandre Sintes, Dominicana: la anexión frustrada (1861-1865), Archivo General de la Nación, vol. CDXCV (2023), con presentación de Raymundo González · Academia Dominicana de la Historia, Mensajes sobre la Independencia y la Restauración 2020-2022 · Luis Alfonso Escolano Giménez, Consecuencias de la guerra de la Restauración en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas dominicoespañolas, Clío 187 (2014) · Agustín Sánchez Andrés, En busca de la reconciliación, Tzintzun 55 (Universidad Michoacana) · Academia Dominicana de la Historia, mensaje en el natalicio de Francisco del Rosario Sánchez (2023)
Director editorial de Remolacha.net y creador de Orejita.com. Supervisa que cada dato del sitio salga de su fuente oficial: las loterías, el Banco Central, el MICM y las demás instituciones. ¿Viste un error? Escríbele a rafael@orejita.com y se corrige.
Quiénes somos · rafael@orejita.com