El 21 de enero, medio país mira hacia el mismo sitio. En la basílica de Higüey entran devotos con velas y rosarios, descalzos, vestidos de blanco, algunos de rodillas, a pagar promesas. La razón es la Virgen de la Altagracia. Aquí contamos lo que se sabe de su historia, separando con cuidado lo que dicen los documentos de lo que cuenta la tradición, y explicamos por qué ese día es feriado y por qué es de los pocos que nunca se mueven.
Por qué el 21 de enero no se corre al lunes
Empecemos por lo práctico. En el país, la Ley 139-97 manda a mover al lunes muchos feriados que caen entre semana. Un proyecto del Senado que busca modificarla resume la regla: los que caen martes o miércoles pasan al lunes anterior, y los de jueves o viernes, al lunes siguiente. La misma ley deja fuera las efemérides patrias y los días religiosos de importancia y relevancia histórica.
El 21 de enero está entre esos. En 2026 cayó miércoles, y el Ministerio de Trabajo recordó, en una nota publicada por la Presidencia, que era feriado no laborable y que no estaba sujeto a cambios. Cómo queda cada año lo ves en nuestro calendario de feriados.
De dónde vino la imagen: lo que cuenta la tradición
Aquí hay que ir con calma, porque sobre el origen hay varias versiones y ninguna tiene un papel que la cierre.
- La más repetida viene del canónigo Luis Jerónimo de Alcocer, un cronista del siglo XVII: dos hidalgos de Plasencia, en Extremadura, los hermanos Alonso y Antonio de Trejo, habrían traído la imagen a Higüey. Los autores no coinciden siquiera en el año de ese escrito.
- Fray Cipriano de Utrera planteó en 1933 otra cosa: que la imagen vino de Manzanares, en España, y que un religioso la llevó de Santo Domingo a la iglesia vieja de Higüey.
- El escritor Sócrates Nolasco recogió que hacia 1503 ya se mencionaba en Santo Domingo a una mujer negra, muy caritativa, que practicaba y fomentaba esta devoción.
Esas versiones aparecen en los trabajos de dos investigadores dominicanos de la religiosidad popular: Dagoberto Tejeda Ortiz, en Acento, y el antropólogo Aquiles Castro, en El Día. Castro cuenta además la leyenda que se oye en Higüey: que la imagen desaparecía cuando se la llevaban y aparecía en un naranjo, como señal de que quería quedarse allí.
La batalla de la Limonade (1691)
¿Y por qué precisamente el 21 de enero? La respuesta está en una guerra del siglo XVII.
Aquiles Castro, apoyándose en el historiador Alcides García Lluberes y en la revista Clío de la Academia Dominicana de la Historia, explica que los bucaneros de la isla Tortuga, con apoyo de Francia, entraron en 1689 al interior de la isla y saquearon Santiago. Las autoridades españolas los enfrentaron en 1691 en la Sabana Real de la Limonade. La tropa marchaba oficialmente bajo la Virgen de las Mercedes, pero los soldados invocaban a la de la Altagracia, y la victoria se atribuyó a su intercesión. Para García Lluberes, ahí tomó auge el culto en toda la isla.
Tejeda Ortiz añade que en esa batalla pelearon macheteros de El Seibo y de Higüey, y que, como la victoria fue un 21 de enero, esa fecha quedó como el Día de la Virgen de la Altagracia. Es la explicación que recoge la tradición; si te la piden en una tarea, cítala así.
Lo que sí está documentado
- 15 de agosto de 1922: la imagen fue coronada en Santo Domingo. Castro cita la carta pastoral que el arzobispo firmó el 8 de septiembre de ese año, publicada por el Archivo General de la Nación en 2008, que mandaba celebrar el aniversario cada 15 de agosto. Después la imagen volvió a Higüey.
- 25 de enero de 1979: en su homilía en Santo Domingo, el papa Juan Pablo II pidió a los dominicanos vivir la devoción a Nuestra Señora de la Altagracia y anunció que le dejaba una diadema como homenaje. El texto está en el sitio del Vaticano.
- 21 de enero de 1971: se inauguró la basílica actual, según El Día.
La basílica de Higüey
De acuerdo con El Día, la construcción empezó en 1954 para sustituir el antiguo santuario, que data de 1572. La ordenó el primer obispo de Higüey, monseñor Juan Félix Pepén, y tomó diecisiete años. Los arquitectos fueron los franceses André-Jacques Dunoyer de Segonzac y Pierre Dupré, escogidos por concurso internacional. El arco principal se eleva a 80 metros, el interior tiene capacidad para unas 3,000 personas y el 15 de agosto de 1973 se convirtió en catedral de la diócesis.
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Más allá de la iglesia
Castro describe la devoción como algo que tiene dos caras: la del catolicismo oficial y la del catolicismo popular, que se recrea con la vida de la gente. Cada 21 de enero, miles de personas llegan al santuario a cumplir promesas, a pedir por un enfermo o por un pariente en peligro, y prometen volver.
No es solo cosa de dominicanos. Según el mismo antropólogo, la Altagracia era venerada también en Puerto Rico y en Cuba, y hoy llegan fieles a la basílica desde Haití.
Fuentes: Presidencia de la República, Ministerio de Trabajo: el Día de la Altagracia no se cambia (2026) · Senado de la República, proyecto de modificación de la Ley 139-97 · Vaticano, homilía de Juan Pablo II en Santo Domingo (25 de enero de 1979) · Aquiles Castro, «La Virgen de la Altagracia, culto e historia en el país», El Día · Dagoberto Tejeda Ortiz, «La Virgen de la Altagracia y la religiosidad popular dominicana», Acento · El Día, la basílica de Higüey
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