La lotería en los cuentos: Borges y Shirley Jackson

Jueves 29 de octubre de 2026

Portada azul de Orejita con la pregunta qué cuento de lotería enfureció a sus lectores, sobre los cuentos de Borges y Shirley Jackson

La lotería no solo vive en los billetes. También ha inspirado cuentos, y dos de ellos están entre los más leídos del siglo pasado. Uno es de un argentino y el otro de una estadounidense, y no se parecen en nada a la idea de ganarse el premio gordo.

«La lotería en Babilonia», de Borges

Jorge Luis Borges lo publicó en 1941 en la revista argentina Sur, y ese mismo año entró en su libro El jardín de senderos que se bifurcan. En 1944 ese libro pasó a ser la primera parte de Ficciones, que es por donde casi todo el mundo lo conoce.

El cuento lo narra un hombre de Babilonia que cuenta cómo la lotería de su ciudad empezó siendo un juego común, con premios de dinero, y fue creciendo hasta meterse en todo. Primero se agregaron castigos además de premios. Después la manejó una «Compañía» secreta, y al final ya no se sabe qué parte de la vida es azar y qué parte es la lotería.

No hace falta entender todo lo que Borges quiso decir para disfrutarlo. El mismo Borges, en el prólogo de Ficciones, dijo que el cuento no era del todo inocente de simbolismo. Se puede leer como una broma muy seria sobre lo poco que controlamos de lo que nos pasa.

«La lotería», de Shirley Jackson

El otro cuento salió en la revista The New Yorker el 26 de junio de 1948. Pasa en un pueblito de Estados Unidos, un día bonito de verano, en el que todos los vecinos se juntan en la plaza para la lotería anual. Todo parece normal hasta el final, y el final no se cuenta.

Lo que sí se puede contar es lo que pasó después. The New Yorker recibió más cartas por ese cuento que por cualquier otra cosa que hubiera publicado hasta entonces. Hubo lectores confundidos que pedían una explicación, otros furiosos, y hubo quien canceló la suscripción. Jackson contó después que muy pocas de esas cartas eran a favor.

Ese mismo verano ella explicó en un periódico de San Francisco que quiso poner un rito muy brutal en un pueblo de hoy, como el suyo, para sacudir a los lectores. Lo consiguió: es uno de los cuentos que más se leen en las escuelas de allá.

Por qué nos tocan de cerca

Los dos cuentos usan la lotería para hablar de otra cosa, pero tienen algo que cualquier jugador reconoce: la ceremonia. El sorteo, la gente reunida, la espera. Aquí también los sorteos tienen su rito, con sus bolas y sus tómbolas, y lo contamos en cómo se hace un sorteo de lotería en vivo.

Y tienen otra cosa en común: ninguno de los dos cuenta la historia de un ganador feliz. En la vida real también hay historias así, y las juntamos en ganaron la lotería y lo perdieron todo.

Por Rafael Vásquez (Percha)

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