El 23 de diciembre de 2010, un hombre con capucha compró dos boletos del Hot Lotto en una tienda de conveniencia de Des Moines, la capital de Iowa. Seis días después, uno de ellos acertó el premio mayor: 16.5 millones de dólares, según la Corte Suprema de Iowa.
Nadie fue a cobrarlo durante casi un año. Y cuando por fin apareció alguien, no era el que lo había comprado.
El comprador era Eddie Tipton, experto en seguridad de la Multi-State Lottery Association, que da servicio a las loterías de varios estados. Según el tribunal, él había escrito el programa que escogía los números del Hot Lotto. Y como empleado, no podía cobrar un premio.
Un boleto con dueño escondido
El Hot Lotto daba un año para reclamar. El 10 de noviembre de 2011, un hombre de Quebec, en Canadá, dijo que el boleto era suyo. Tenía el número de seguridad impreso detrás, pero su relato de la compra no cuadraba con el video de la tienda. Después admitió que representaba a un dueño anónimo y propuso cobrar a través de un fideicomiso de Belice.
El 29 de diciembre de 2011, una abogada de la zona entregó el boleto firmado por el fideicomisario. Faltaba poco más de una hora para que venciera el plazo. La lotería se negó a pagar y el 26 de enero de 2012 retiraron el reclamo.
La voz que lo delató
La policía de investigación de Iowa tenía el caso desde noviembre de 2011, y la pista buena tardó casi tres años. El 9 de octubre de 2014 publicó un pedazo de la grabación. Seis días después llamó un empleado de la lotería de Maine: aquella voz era la de Tipton.
En el juicio, Michael Boardman, gerente de mercadeo de esa lotería, dijo que la voz era «muy distintiva» (traducción nuestra). Varios compañeros de Tipton coincidieron. Su hermana y sus dos hermanos declararon que el hombre del video no era él. Tipton había dicho a los investigadores que ese 23 de diciembre estaba en Houston, visitando a la familia.
Había otro detalle. El 20 de noviembre de 2010, Tipton entró al cuarto de las dos computadoras del sorteo para hacer el ajuste de rutina del reloj por el cambio de hora. Ese día la cámara de seguridad fallaba y solo grababa un segundo de cada minuto. Las computadoras no tenían internet: un programa solo se les podía meter a mano, con algo como una memoria USB. Cuando llegó la investigación, ya las habían borrado.
En julio de 2015 un jurado lo declaró culpable. El juez Jeffrey Farrell le dio 10 años y dijo, según CBS News, que era casi la mayor «invasión de la confianza» que podía imaginar (traducción nuestra).
El código que se despertaba ciertos días
Después apareció una pieza en Wisconsin. Según la agencia AP, las autoridades de ese estado recuperaron el generador de números usado para un premio de 2 millones del Megabucks que Robert Rhodes, amigo de Tipton, cobró en 2008. Al repetir los sorteos con ese programa, salieron los mismos números ganadores.
Los investigadores describieron el truco así: el código funcionaba bien casi todo el año, menos el 27 de mayo, el 22 de noviembre y el 29 de diciembre, y solo en sorteos de miércoles o sábado después de las 8 de la noche. Esos días, los números dejaban de ser al azar y quien conociera el programa podía calcularlos.
El 23 de junio de 2017 la Corte Suprema de Iowa le dio la razón a Tipton en una parte: los cargos se habían presentado el 15 de enero de 2015, fuera de plazo en buena medida. Anuló el de manipulación de equipos y mandó repetir el otro. Seis días después, Tipton se declaró culpable de conducta criminal continuada en un tribunal de Des Moines.
Ahí admitió que escribió un código que le permitía «predecir técnicamente» los números (traducción nuestra) y que se los pasaba a otros, que cobraban y compartían con él. Dijo que creía estar aprovechando un hueco, no cometiendo un delito. Su hermano Tommy, que había sido juez de paz en Texas, también se declaró culpable.
La lista de premios, según AP: el Colorado Lotto de noviembre de 2005, el Megabucks de Wisconsin de diciembre de 2007, un premio del 2by2 de Kansas, el Hot Lotto de Oklahoma de noviembre de 2011 y el de Iowa, el único que nunca se pagó. El fiscal Rob Sand calculó lo cobrado en 2.2 millones de dólares.
El 22 de agosto de 2017, el juez Brad McCall lo condenó a hasta 25 años de prisión. «Lamento mis actos y pido perdón a la gente que lastimé», dijo Tipton (traducción nuestra). Salió con libertad condicional, concedida el 20 de enero de 2022. Según AP, en 2019 había devuelto menos de 2,000 dólares.
Lo que deja para quien juega aquí
A Tipton no lo agarró una auditoría del programa. Lo agarró que un premio grande no se pudo cobrar sin dar la cara, y que alguien en otro estado reconoció una voz en una grabación de tienda. El código pasó años sin que nadie lo viera.
Aquí la ley de 1927 que creó la Lotería Nacional pone un notario a mirar cada sorteo, y en cómo se hace un sorteo de lotería en vivo contamos qué más exige. Eso no hizo imposible el fraude del 13, que contamos en Operación 13: también ahí el peligro estaba adentro.
Y una cosa práctica. Cuando alguien le ofrezca los números ganadores antes del sorteo, piense en esto: Tipton tuvo que escribir el programa para saberlos. Lo otro es un cuento viejo, y en la estafa de «ganaste la lotería» explicamos cómo funciona y dónde se denuncia.
Fuentes: Corte Suprema de Iowa, State v. Tipton, n.º 15-1515 (23 de junio de 2017) · CBS News, primera condena (septiembre de 2015) · AP en KSL, el código y el generador de Wisconsin (6 de abril de 2016) · AP en CBS Colorado, la declaración de culpabilidad (29 de junio de 2017) · AP en KSL, condena de hasta 25 años (22 de agosto de 2017) · AP en News4Jax, libertad condicional (1 de febrero de 2022)
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