Antes de Santo Domingo hubo otra villa. La fundó Cristóbal Colón en la costa norte, le puso el nombre de la reina Isabel y duró unos cinco años. Sus restos están hoy en el municipio de Luperón, en Puerto Plata, y entre ellos está, según los arqueólogos que la excavaron, el resto más antiguo de una construcción europea en América.
Por qué Colón fundó una villa en el norte
El segundo viaje salió de Cádiz el 25 de septiembre de 1493 con diecisiete naves y llegó a la Española el 25 de noviembre. Juan Gil y Consuelo Varela, autores del capítulo sobre la conquista en el tomo I de la Historia general del pueblo dominicano de la Academia Dominicana de la Historia, cuentan que el 28 de noviembre la flota encontró destruido el fuerte de La Navidad y muertos los 39 hombres que Colón había dejado allí en su primer viaje.
Había que buscar otro sitio, y pronto. El 8 de diciembre la flota abandonó La Navidad y, tras recorrer de prisa la costa, Colón eligió un puerto junto a unas casas de indios. Allí levantó la villa. Gil y Varela proponen, como posible fecha de fundación, el 6 de enero de 1494, día de Reyes, cuando los frailes de fray Bernardo Boil celebraron misa. Lo dicen con un «quizá», y conviene respetarlo.
Colón le escribió a los Reyes maravillas del lugar: una bahía enorme, un río «mejor que Guadalquivir», canteras de piedra y cal a pocos pasos. El historiador Morison, citado por los mismos autores, lo tuvo por una mala elección.
Cinco años de fiebre, hambre y peleas
Apenas desembarcó la gente, llovió con fuerza. Eran los primeros días de enero de 1494 y muchos cayeron con fiebres. Cuando Antonio de Torres regresó a España el 2 de febrero de 1494, la mayoría de la colonia seguía enferma.
Luego vino el hambre. Gran parte del vino se perdió por culpa de los toneleros de Sevilla y las cañas de azúcar llegaron podridas. En octubre de 1494 quedaban 100 cahíces de trigo, cuando Colón calculaba que hacían falta 45 al mes. Un testigo, Rodrigo Manzorro, declaró en 1500 que en la Isabela murieron de hambre más de cincuenta hombres. Las Casas recuerda el juramento que se oía entonces: «Así Dios me lleve a Castilla».
Los desastres se sumaron:
- En la primavera de 1494 un incendio destruyó dos terceras partes de la villa, hecha de madera y paja.
- Del 24 de abril al 29 de septiembre de 1494 Colón anduvo explorando Cuba y dejó el gobierno a un consejo presidido por su hermano Diego.
- En julio de 1495 un huracán tumbó casi todas las casas que quedaban y hundió dos naves en el puerto.
Hubo motines y castigos. El contador Bernal Díaz de Pisa intentó apoderarse de las naves para volver a España. Fray Boil chocó con los Colón por el reparto de comida. En septiembre de 1494, Boil y mosén Pedro Margarit se fueron en los barcos que había traído Bartolomé Colón. Según Gil y Varela, las crueldades que se le achacaron al Almirante fueron en buena parte obra de Bartolomé.
El abandono fue gradual. Ocurrió entre el 10 de marzo de 1496, cuando Colón salió de su puerto rumbo a España, y el 31 de agosto de 1498, cuando llegó en su tercer viaje a Santo Domingo y ya la Isabela estaba deshabitada. Según todos los cronistas, en 1500 no vivía nadie allí.
Eugenio Pérez Montás, en el capítulo de arquitectura del mismo tomo, resume el relevo: sus moradores se mudaron desde el río Bajabonico, en el norte, hasta el Ozama, en el sur, donde Bartolomé Colón fundó la Nueva Isabela, antecedente de la ciudad de Santo Domingo. De esa segunda ciudad te hablamos en el artículo sobre la Zona Colonial.
Lo que queda hoy
Las ruinas se excavaron en serio en el siglo XX. Pérez Montás cuenta que el arqueólogo José María Cruxent trabajó allí invitado por la antigua Dirección Nacional de Parques y demostró que la villa estaba rodeada de aldeas taínas. Se le sumó Kathleen Deagan, de la Universidad de Florida.
El Museo de Historia Natural de Florida detalla en su página del proyecto que excavó y estudió el sitio de 1989 a 1999, junto con la Dirección Nacional de Parques y la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, de Venezuela. Entre lo que encontraron:
- La casa de Colón, de tapia y piedra caliza tallada, que el museo describe como el resto más antiguo de una construcción europea en América.
- Los muros y postes de la alhóndiga, el almacén de la villa.
- Una muralla, una plaza frente al agua con varios edificios de piedra, y señales de unas doscientas chozas de techo de palma donde vivía la mayoría.
- Un segundo asentamiento cercano dedicado a la cerámica, la agricultura y la cría de ganado.
Los resultados se exhiben en el museo que hay en el mismo sitio. El lugar es hoy el Parque Nacional y Arqueológico de La Isabela Histórica. En marzo de 2024, según elCaribe, el presidente Luis Abinader lo entregó remozado: más de 170 millones de pesos en instalaciones eléctricas y sanitarias, en una obra del Ministerio de Cultura y la Comisión Presidencial de Apoyo al Desarrollo Provincial.
Para llegar, la guía de turismo en Puerto Plata te sirve de punto de partida. Y si quieres saber quiénes vivían en esas aldeas que rodeaban la villa, el artículo sobre los taínos de la Española te pone en contexto.
Fuentes: Juan Gil y Consuelo Varela, «La conquista y la implantación de los españoles», Historia general del pueblo dominicano, tomo I, págs. 243-314 (Academia Dominicana de la Historia) · Eugenio Pérez Montás, «Arquitectura colonial», tomo I, págs. 635-657 · Florida Museum of Natural History, proyecto arqueológico de La Isabela · elCaribe, «Presidente Abinader entrega remozado Parque Nacional y Arqueológico de La Isabela Histórica» (16 de marzo de 2024)
Director editorial de Remolacha.net y creador de Orejita.com. Supervisa que cada dato del sitio salga de su fuente oficial: las loterías, el Banco Central, el MICM y las demás instituciones. ¿Viste un error? Escríbele a rafael@orejita.com y se corrige.
Quiénes somos · rafael@orejita.com