Cada 21 de octubre se celebra en el país el Día Nacional del Poeta. La fecha no es casual: ese día de 1850 nació Salomé Ureña. Muchos estudiantes se saben el nombre por el instituto de formación de maestros que lo lleva, el Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, y no mucho más. Vamos a llenar ese hueco, porque su vida tiene dos mitades que se explican una a la otra: la poeta y la maestra.
Una niña que creció entre libros
Salomé Ureña nació en Santo Domingo el 21 de octubre de 1850. Sus padres fueron Nicolás Ureña de Mendoza y Gregoria Díaz y León. Según la biografía que publica el propio instituto que lleva su nombre, su padre era abogado de buena reputación, llegó a senador y magistrado, escribía versos y se ocupó de darle a su hija una formación literaria sólida.
El académico Bruno Rosario Candelier, en el prólogo de la edición de sus Poesías que hizo el instituto en 2024, añade que el padre la empujó a leer a los clásicos españoles. Esa fue la base.
Empezó a escribir de adolescente y publicaba con un seudónimo: Herminia. No tardó en llamar la atención, aquí y fuera.
La poeta de la patria
Entre 1873 y 1880 sus temas preferidos fueron la paz y el progreso. Hay que entender el país de entonces: veníamos de la Restauración y de una cadena de guerras entre caudillos. Rosario Candelier ubica a Salomé en la generación literaria de 1870, que tuvo como maestros a Eugenio María de Hostos, Pedro Francisco Bonó y Ulises Francisco Espaillat, y que veía en la escuela el remedio contra la guerra de montoneras.
En 1878 el país le rindió homenaje y le entregó una medalla pagada por el pueblo.
Su obra se fue publicando en periódicos. El instituto señala dos donde aparecen más poemas suyos: El Estudio, de la Sociedad Amigos del País, entre 1878 y 1881, y Letras y Ciencias, entre 1892 y 1898. Algunos títulos que siguen en los libros de texto son «La gloria del progreso», «Ruinas», «Sombras» y «Mi ofrenda a la Patria». En «Luz» le habla a la patria con una línea que resume su fe: «¡tuya del porvenir es la esperanza!».
Para Rosario Candelier fue la primera mujer en expresar en nuestro país «una clara conciencia patriótica». Era la época de otros nombres grandes de las letras, como Emilio Prud’Homme, el autor de la letra del himno, cuyo significado explicamos en nuestro artículo sobre el himno nacional.
Hostos, el matrimonio y la decisión de enseñar
El 11 de febrero de 1880 se casó con Francisco Henríquez y Carvajal. Tuvieron cuatro hijos: Francisco, Pedro, Max y Camila. Rosario Candelier recoge el juicio de que todos los hijos se destacaron con relieve internacional como hombres de letras y educadores; el mismo instituto publica hoy, en su colección de clásicos, ensayos de Pedro y de Camila Henríquez Ureña.
Ese mismo año, el educador puertorriqueño Eugenio María de Hostos fundó la Escuela Normal Preparatoria, de donde salieron en 1884 los seis primeros maestros normales. El marido de Salomé fue uno de los colaboradores más activos de Hostos. Y ella, bajo esa influencia, decidió dedicarse a enseñar.
El Instituto de Señoritas (1881)
En 1881 Salomé Ureña fundó el Instituto de Señoritas. El ISFODOSU lo describe como el primer plantel femenino de enseñanza superior del país. Rosario Candelier explica que nació para poner en práctica el plan pedagógico de Hostos.
El fruto se vio en 1887, cuando se graduaron las seis primeras maestras normales del instituto:
- Leonor María Feltz
- Luisa Ozema Pellerano
- Ana Josefa Puello
- Mercedes Laura Aguiar
- Altagracia Henríquez Perdomo
- Catalina Pou
En aquella graduación, cuenta Rosario Candelier, el discurso de Salomé fue un poema: la declamación de «Mi ofrenda a la Patria».
El instituto funcionó hasta 1893. Según la historia institucional del ISFODOSU, reapareció en 1896 bajo la dirección de las hermanas Pellerano de Castro. En la lista de 1887, por cierto, aparece una Pellerano de Castro: Luisa Ozema.
Los últimos años
Desde 1881 hasta su muerte, la mayor parte de lo que escribió se lo dedicó a su hogar, y muchas veces lo guardaba inédito por largo tiempo. De esa etapa son poemas como «En el nacimiento de mi primogénito» y «Mi Pedro», dedicado a su hijo.
Murió en Santo Domingo el 6 de marzo de 1897, a los 46 años. Su muerte, dice el instituto, provocó duelo en todo el país.
Santo Domingo fue la ciudad donde nació y donde murió; si vas, nuestra guía de turismo en Santo Domingo te ayuda a recorrerla. Y si estás estudiando para maestro, en la sección de educación tienes lo del día a día de la carrera docente, la que ella ayudó a fundar para las mujeres.
Fuentes: Salomé Ureña, Poesías, colección Clásicos Dominicanos, ISFODOSU (2024), con prólogo de Bruno Rosario Candelier y biografía · ISFODOSU, breve historia institucional (libro de graduandos 2021) · ISFODOSU, libro de graduandos 2020
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