Aquí sueñas con un muerto y alguien en la casa ya está buscando el número. Eso que para nosotros es la tabla de los sueños tiene primas en otros países, y dos de ellas son famosas: la smorfia de Nápoles, en Italia, y el jogo do bicho de Brasil.
La smorfia napolitana
En Nápoles le dicen smorfia a una especie de diccionario popular que convierte en números los sueños y las cosas que pasan en el día. Los números van del 1 al 90, porque son los que se juegan en el Lotto italiano.
Algunos son conocidos en toda Italia. El 90 es el miedo, y de ahí viene un dicho que allá todo el mundo usa: «la paura fa novanta», el miedo hace noventa. El 25 es la Navidad y el 33, los años de Cristo. Uno de los más famosos es el muerto que habla, aunque ni los libros se ponen de acuerdo en si es el 47 o el 48.
Nadie sabe quién la inventó. La explicación que más se repite es que viene de la cábala, la vieja tradición de darle un valor a cada número. El nombre tampoco está claro: unos dicen que viene de Morfeo, el dios griego de los sueños, y otros de una palabra griega que quiere decir «forma».
El jogo do bicho de Brasil
El de Brasil tiene una historia más concreta. Nació en 1892 en Río de Janeiro, que entonces era la capital, en un zoológico del barrio de Vila Isabel. Su dueño, el barón de Drummond, tenía problemas para sostenerlo y se le ocurrió una idea para atraer gente: con cada entrada, el visitante recibía un papelito con uno de 25 animales, y al final del día se sorteaba cuál ganaba.
El juego se salió del zoológico y se quedó en la calle. Hoy cada animal tiene sus números, del avestruz a la vaca, y la gente juega el animal con el que soñó o el que le pasó por delante. Lo curioso es que, con más de un siglo encima y siendo parte de la cultura brasileña, sigue siendo ilegal: no lo organiza ninguna lotería del Estado.
Lo que se parece a lo nuestro
La idea de fondo es la misma en los tres sitios: que lo que uno sueña o vive tiene un número escondido. Cambia la lista. Nuestra tabla va del 00 al 99 porque eso es lo que sale en la quiniela, la smorfia llega al 90 por el Lotto italiano, y el bicho reparte los números en grupos de animales.
Y cambia cada cosa según quién la cuente. Aquí también hay varias versiones de la tabla, y eso lo explicamos en la tabla de los sueños: de dónde salió y por qué cambia. Si quieres buscar el tuyo, está en el buscador de sueños de Orejita.
Una cosa que vale en Nápoles, en Río y en Santo Domingo: ni la smorfia, ni el bicho, ni la tabla cambian la probabilidad de que salga un número. Son tradición, no un sistema para ganar. Jugar tiene que seguir siendo un rato, y si deja de serlo, aquí hay señales y dónde pedir ayuda.
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